POEMAS A MI PADRE
“Mocha”
Han
pasado los años,
Quizás toda una vida
y aún en mi recuerdo viven
Los felices momentos de mi infancia.
Veo con tanta nostalgia, Como si fuera un sueño
Aquella vieja casona, junto al pozo de agua.
Y yo ahí, al pie del pilón de la bomba
Nítidamente miro el cequión que pasa por detrás de la casa
El árbol de higos y el viejo sauce en la ladera.
Veo a mi padre, sentado en la pradera
Pintando el cielo con su sueño,
Lleno de vida, saludable, retozando su siesta
Bajo la fina fragancia de junio.
Veo a las aves anidar sobre la copa del viejo sauce
Se arrullan mis sueños junto a ellos.
Veo a mi Padre despertar la siesta
Mi corazón de infante palpita a cien por hora,
En su perfil está mi rostro, mi sonrisa.
Simplemente veo a mi Padre reverdecer mi infancia
La expresión de su mirada diciéndome te quiero.
Deseo retener eternamente en mis recuerdos
Su dulce imagen, pintado de cuerpo entero,
Sueño despierto, sueño durmiendo,
Sueño a mi Padre, dando vida a mis recuerdos.
Quizás toda una vida
y aún en mi recuerdo viven
Los felices momentos de mi infancia.
Veo con tanta nostalgia, Como si fuera un sueño
Aquella vieja casona, junto al pozo de agua.
Y yo ahí, al pie del pilón de la bomba
Nítidamente miro el cequión que pasa por detrás de la casa
El árbol de higos y el viejo sauce en la ladera.
Veo a mi padre, sentado en la pradera
Pintando el cielo con su sueño,
Lleno de vida, saludable, retozando su siesta
Bajo la fina fragancia de junio.
Veo a las aves anidar sobre la copa del viejo sauce
Se arrullan mis sueños junto a ellos.
Veo a mi Padre despertar la siesta
Mi corazón de infante palpita a cien por hora,
En su perfil está mi rostro, mi sonrisa.
Simplemente veo a mi Padre reverdecer mi infancia
La expresión de su mirada diciéndome te quiero.
Deseo retener eternamente en mis recuerdos
Su dulce imagen, pintado de cuerpo entero,
Sueño despierto, sueño durmiendo,
Sueño a mi Padre, dando vida a mis recuerdos.
Huacho, Junio del 2,013
A la memoria de mi Padre Alfredo Solórzano Clavarino.
Hoy te
agradezco Padre lo que soy,
Gracias
por darme la vida,
Por tu
amor, tus penas y alegrías,
Por
tus regaños y caricias,
Por
consolarme en mis momentos de tristeza,
Por
secar mis lágrimas en mis noches de soledad.
Gracias
por esos años que viviste junto a mí,
Por
enseñarme a esperar todo, sin tener nada,
Por
mostrarme la vida cruda sin color de grandezas,
Gracias
viejo por esos momentos que pasamos juntos,
Por
esas mañanas donde el azúcar no endulzaba nuestras vidas,
Donde
la sal insípida no daba gusto ni sazón a nuestros días,
Gracias
Padre, por haberme dicho tantas veces te quiero,
Te
extraño, gracias Papá, muchas gracias,
Por
enseñarme a vivir la vida.
Ámbar,
Junio del 2,014
Etiquetas: Literatura Ambarina